La historia de la verdad

Introducción

Una de las primeras preguntas que el ser humano se hace desde que este reconoce su existencia es entender para que él mismo existe. Dicha pregunta hoy en día tiene miles de respuestas, todas ellas difrentes, pero, por su resultado en la práctica, por nuestra propia experiencia, si somos sinceros con nosotros mismos, podemos comprobar que ninguna responde correctamente la crisis existencial que un día experimenta cada ser humano.

En esta redacción te voy a exponer un nuevo concepto sobre la existencia, no que sea nuevo en el tiempo y el espacio, pero de seguro, será nuevo para ti.

Voy a partir de las cosas que conocemos, para que puedas comprender mejor. Nosotros como seres humanos creamos instrumentos, mecanismos y objetos que nos ayudan en nuestra obra de cada día, tenemos autos que nos transportan, electrodomésticos que nos ayudan a elaborar rápidamente nuestros alimentos, y dispositivos móviles como computadoras y teléfonos inteligentes que nos facilitan enormemente el trabajo.

Bueno, eso está bien claro, pero, que pasa si uno de esos objetos que utilizamos deja de cumplir su propósito de existencia, que pasaría si nuestro celular dejara de funcionar, dentro de muy poco tiempo ya tendríamos otro en la mano para sustituir al que se rompió.

Hasta este punto ya tenemos que los objetos se crean por necesidad o por voluntad de su creador y que si estos no funcionan correctamente son reemplazados por otros que sí lo hacen, partiendo desde esta simple lógica de existencia podemos comprender que nosotros también tenemos el nuestro, alguien nos creó y si nos creó, lo hizo para que cumplamos algún objetivo, somos mucho más sofísticados que cualquiera que las cosas que el ser humano pueda crear.

En términos de coherencia y de lógica, solo existe un argumento que concuerde con este planteamiento, la existencia de un ser superior a nosotros es la única respuesta. Así como nosotros creamos sillas para sentarnos pero nosotros no somos ni sillas de la misma naturaleza de la madera por las que ellas están compuestas, así mismo un Creador, superior, nos dio forma y vida para que cumplamos un propósito mucho más grande que el que cumple una silla.

¿Quién es nuestro Creador?

Hoy en día contamos con mucha literatura de miles de culturas, cada una de ellas expone a un dios, divinidad o espíritu que se atribuye la creación de todas las cosas que hoy conocemos, si las analizamos a cada una de ellas no faltarán las risas ya que literalmente parecen cuentos de "Hadas", solo una de ellas tiene un sentido lógico a la hora de narrar como fue todo. Las Sagradas Escrituras narran punto por punto cual fue el procedimiento que Dios empleó para poner cada cosa en su lagar, veamos el siguiente fragmento sobre la creación:

Desplaza hacia abajo el texto de la siguiente cita para que puedas ver todo su contenido.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero. Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Génesis 1:1-28

Como puedes ver, así empieza la maravillosa historia de la creación, Dios toma la tierra (Y la tierra estaba desordenada y vacía) como si fuera una masa de barro lista parar ser convertida en un hermoso jarrón y empieza a dar las indicaciones correspondientes para dar forma a lo que hoy conocemos como la tierra.